Dejar ir

Solo dos palabras que te puede tomar una vida entera pronunciar con seguridad. Solo dos. Tan difíciles. Tan sensatas.

Son solo dos palabras que te devuelven la libertad.

Incomprensibles.

D-e-j-a-r    i-r.

Ahora entiendo que el significado de estos pequeños garabatos no es olvidar. No es mandar todo al carajo. No es disimular una sonrisa y seguir adelante.

Es dar gracias. Dar gracias por lo aprendido, por lo encontrado, por lo perdido.

Es estar listo para que la brisa de tu esencia te vuelva a susurrar.

Para que esa brisa te bese, te envuelva y bailen juntos.

Para abrazar el cambio. Ese cambio que tanto nos cuesta, el que nos quita el sueño en las noches y nos perturba tanto la confianza. Ese cambio es solo un amigo que te regala mucho y te quita poco; porque es un amigo que no se lleva los recuerdos.

Para sentirte desencadenado del dolor.

Perdonarte y perdonarme.

Cuando pasó todo eso y me volví a encontrar, empecé a volar con lo dulce de la vida.

Atte: una pañoleta liberada

 

Ilustración por Sandy Dooley.

 

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